..Una vez más..los perros judíos metidos en todas las mierdas habidas y por haber...

jueves, 25 de septiembre de 2014

"Ellos" son los culpables..


Solo los judíos eran y son un motor y una vanguardia de las guerras contra los países nacionales, contra las tradiciones, contra su identificación cultural e histórica, sin referirse a un rol de la oligarquía judía del dinero y el gobierno, cualquier consideración sobre un drama de la Humanidad de los últimos dos siglos será superficial. Así, la abrumadora mayoría de la Humanidad de los países destruídos debe servir a la minoría judía, fiel y consecuente realización de los dogmas judios cuya existencia es tan ferozmente combatida por los centros judaicos. El Gobierno Mundial prácticamente ya existe desde hace un par de decenas de años, exactamente desde el tiempo que la Usura Mundial empezó hacer lo que quiso con las finanzas de los países destruídos, detrás de la Usura Mundial está un grupo de desgraciados cínicos, principalmente de ascendencia judía, y sin nacionalidad, la unificación del mundo presenta para esa orden un valor máximo. Después de eso llegará el indecible paraíso mundial. En el camino hacia el Nuevo Orden Mundial es decir la Tiranía Mundial, las naciones debilitadas son entregadas a tres procesos destructores: la Economía Mundial, el Gobierno Mundial y la Religión Mundial.

Esos tres pilares del comunismo del siglo XXI están realizados según un determinado cronograma. Lo presentó, entre otros, un judío, Thomas Ehrenzeller, miembro del consejo superior de la Unión Mundial de los Federalistas en su libro "El Hombre Sol".
Los neo-comunistas llaman a esa etapa la construcción de la sociedad democrática, la prioridad en ese proceso es unificar toda Europa con la inclusión de la Unión Soviética en el Nuevo Orden Mundial, precisamente, se unificó toda Europa y la Unión Soviética dejó de existir, eso es el cumplimiento de la el supuesto "quiebre" del comunismo

. Los países de Europa Central forzados por el sistema judeo-bolchevique fueron contagiados por la idea del desmantelamiento del comunismo soviético. Según ella, la caída de la URSS fue causada por el movimiento desde abajo de los países ocupados, y el movimiento polaco "Solidaridad" creado como un detonador de ese proceso. Mientras tanto el judío soviético Ievgeni Primakov, el jefe del KGB y luego Primer Ministro y ministro de Exterior de Rusia durante la presidencia de Boris Yeltsin desde los años '70, participaba en las reuniones secretas de los globalistas preparando a la URSS en ese "Imperio del Mal" para enrollarlo. El obstáculo moral contra ese cumplimiento de esas tres etapas era y es la cristiandad, sobre todo el catolicismo. La destrucción de la cristiandad y los países nacionales contemporáneos se realiza mediante el dinero y las ordenanzas judías, sería entonces parte de la verdad afirmar que los causantes del mal desde hace dos siglos son solo los judíos.

Vale la pena saber y acordarse de quién, qué grupos y qué personas manejaban el timón de las guerras contra las naciones, de dónde salieron y hacia dónde se dirigen.

martes, 9 de septiembre de 2014

50 años de falsas banderas

OTAN-CIA-MOSSAD  En realidad, las llamadas “falsas banderas” llevan poniéndose en práctica desde hace más de cincuenta años aunque, estrictamente, el diseño de la estrategia de tensión de la OTAN-Gladio, propiamente anticomunista, comenzó a gestarse a mediados de los años sesenta y se extendió hasta bien entrados los años ochenta del siglo pasado. Supuestamente, el cometido inicial de Gladio era contener una posible invasión de la URSS en territorio de Europa Occidental. Pero esa ficticia “penetración” soviética, que sería evitada mediante los llamados grupos de “retaguardia” (stay-behind), no era nada más que el resultado de una tapadera ideológica para el verdadero fin de la OTAN-Gladio: la creación de bandas terroristas cuyo cometido no sería otro que el de liquidar la posible influencia del socialismo soviético y chino en los países de la Europa atlantista, mediante lo que se dio en llamar “estrategia de tensión”, esto es, llevar a cabo atentados terroristas indiscriminados contra la población civil, asesinatos de líderes políticos, sabotajes contra instalaciones y edificios gubernamentales e infiltración en movimientos de ideología comunista u organizaciones armadas de izquierda. Capítulo aparte merecería reseñar el holocausto cometido por una de las “primas donnas” de Gladio: la CIA, quien por sus acciones directas o indirectas ha sido responsable (desde su creación) de la escalofriante cifra de al menos seis millones de muertos en todo el mundo, como consecuencia de su apoyo a grupos criminales o regímenes que han sido hostiles a EEUU. Un buen recopilatorio de las masacres de la agencia americana lo tenemos en el Memorial de Atrocidades de la CIA del activista Steven Kangas, quien fue asesinado, con toda seguridad, por los aparatos policíacos del Estado norteamericano.
Agentes de los servicios de inteligencia de la OTAN y de los servicios de espionaje de EEUU (CIA), Alemania Federal (BND), Italia (SISMI) y el Reino Unido (MI5) construyeron una red europea de mercenarios de ideología fascista con el parapeto de los servicios secretos policiales de los distintos Estados donde se cometieron los crímenes. La red neofascista fue reclutada en diversos países: Francia, Italia, Bélgica, Dinamarca, Holanda, Turquía e incluso de una España inmersa todavía en plena dictadura franquista, a través del servicio de espionaje SECED, (después CESID, hoy CNI). Las operaciones se llevaron a cabo con financiación, entrenamiento y suministro de arsenal de guerra de la OTAN para ejecutar actos criminales de “falsa bandera”. Los atentados indiscriminados de la red terrorista Gladio comenzaron, “extra-oficialmente”, en 1969 con la colocación de una bomba en la Plaza Fontana de Milán, que ocasionó la muerte de catorce personas, al que siguieron los de Peteano (Italia) con el asesinato de un “carabinieri” italiano, el secuestro y asesinato del dirigente democristiano italiano Aldo Moro y el crimen contra el socialdemócrata sueco Olof Palme, las matanzas indiscriminadas de Brabant (Bélgica) la masacre de la estación de tren de Bolonia en 1980 (85 muertos) o las bombas en la Oktoberfest de Munich (13 muertos), por citar algunos de los más relevantes. Otro de los objetivos de Gladio fue el manipular a grupos izquierdistas e incitarles a cometer asesinatos, previamente orquestados por los servicios de inteligencia de Gladio. Inclusive, algaradas santificadas por la “progresía” de ayer y de hoy, como la rebelión-pufo estudiantil de mayo del 68, fueron un más que probable montaje de Gladio para espolear la criminalización y represión contra la izquierda en Europa. Las operaciones de guerra psicológica eran tan importantes, o más, que el amedrentamiento-asesinato sobre los ciudadanos a base de bombas.

Uno de los atentados de mayor repercusión política y mediática de Gladio fue el secuestro y asesinato de Aldo Moro (junto al del líder sueco Olof Palme, también cometido por Gladio). Aldo Moro era el dirigente de la Democracia Cristiana italiana en 1977 cuando, supuestamente, miembros de las Brigadas Rojas, el grupo armado de Toni Negri, le secuestró y, después de un cautiverio de varios días, lo acribilló a balazos. Pero años después, con el descubrimiento de la rama terrorista Gladio de la OTAN, se supo que elementos de los servicios secretos italianos, infiltrados en las Brigadas Rojas, fueron los inductores del asesinato-, asesorados por los servicios de inteligencia de la OTAN. A las Brigadas Rojas, que estaban siendo manipuladas por Gladio (al igual que la RAF en Alemania) no fue difícil adjudicarles el sambenito del crimen. Había que evitar a toda costa el pacto que tenían preparado Aldo Moro y un Partido Comunista italiano (PCI) que, aunque no era prosoviético, sino eurocomunista como el del pastelero español Santiago Carrillo, se veía como una seria amenaza a la permanencia de Italia en la OTAN. Kissinger, el conocido judío genocida, ya habría amenazado a Moro para que se apartase del PCI. De este modo, endosando el asesinato a una organización comunista (las Brigadas Rojas), la estrategia de tensión o shock, calaría de lleno en una población que sería refractaria a la ideología comunista e impediría el ascenso de una fuerza política que, supuestamente, podría constituir una seria “amenaza” al sistema capitalista militar pro-americano y mafioso imperante en Italia. Existe abundante literatura sobre las actividades criminales de Gladio en Europa (Daniele Ganser, Richard Cottrell) que, además, se han señalado en otras entradas de este blog (en Política RDA), por lo que no voy a seguir incidiendo en este sentido. Sólo mencionar unas palabras del ex cabecilla terrorista de Gladio, el italiano Vicenzo Vinciguerra (quien terminó en la cárcel por “cantar” más de lo debido) y cuya verosimilitud no puede ponerse en duda.
“Detrás de los terroristas había mucha gente que actuaba en la sombra, gente que pertenecía o colaboraba con los aparatos de seguridad. Yo afirmo que todos los atentados perpetrados después de 1969 eran parte de una misma estrategia”, dijo Vinciguerra.
Resulta curioso comprobar el cinismo de algunos medios controlados por los imperios mediáticos occidentales cuando se sacaron a la luz, pocos años después del fin “oficial” de la guerra fría, los crímenes de la OTAN y las agencias de espionaje de EEUU y Europa. Se trataba de justificar, de alguna forma, que aquellos hechos acontecieron en un momento “difícil” y que ahora (en los años noventa) el mundo era “mejor” y más “seguro”. Un documental de la BBC de 1992 (Operation Gladio), habló en este sentido. Trataba de engatusar malamente a la audiencia introduciendo subrepticia y habilidosamente una especie de depuración amnésica sobre aquellos hechos. La BBC, el Washington Post o el New York Times no van a ser, precisamente, los encargados de desfalsificar el terrorismo de Estado de sus países. Como bien señalan algunos, el gigante mediático BBC no es más que otro ejemplo de medio hegemónico con un claro objetivo de “control social”, sobre todo sabiendo que ese celebrado canal de comunicación inglés recibe cada año financiación del Departamento de Estado de EEUU de varios millones de dólares por lo que su línea ideológica no puede ser otra que la de guiar el discurso por los cauces “políticamente correctos” que interesan a EEUU y la OTAN.
AL-QAEDA, EL EJÉRCITO SECRETO DE LA OTAN EN AFGANISTÁN Y YUGOSLAVIA.


El español Javier Solana, jefe terrorista de la OTAN en la “guerra” de Yugoslavia (por desgracia nunca fue enviado a prisión)
La OTAN y la CIA no tenían solamente el objetivo estratégico de sembrar el caos y el terror en Europa occidental, a través de sus esbirros de Gladio, para contener el avance de los partidos comunistas o socialistas marxistas occidentales. Sus aspiraciones imperiales geoestratégicas iban mucho más allá que desestabilizar y minar a las organizaciones de la izquierda europea. Encontraron un prometedor filón en el “yihadismo” talibán de AlQaeda y Bin Laden. Movimiento, el integrismo islámico, con un potencial manipulable, destructivo y de militancia teóricamente más ciega, que la más dispersa y efímera del neofascismo europeo. No tardaron en los cuarteles generales otanianos de promover deliberadamente el “yihadismo” en un conflicto armado: Afganistán, en 1979, lo que motivó la intervención militar de la URSS en ayuda de aquel país amigo. Porque, hay que convenir que eso de que la URSS “invadió” el país afgano no ha sido más que otra fábula propagandística que se inventaron en la OTAN para que los medios controlados se encargasen de engañar a la opinión pública. No hubo tal invasión. El diseño de aquella guerra, contra un enemigo que combatía con tácticas de guerrilla y no como un ejército regular, se hizo con el ánimo de conseguir el desfondamiento, militar y económico, del país soviético.
La guerra de “desgaste” auspiciada por la OTAN en Afganistán tuvo su ideólogo en el halcón norteamericano de origen polaco Zbigniev Brzezinski, el arquitecto formal y gran criminal que ha estado detrás de todas las políticas imperiales de EEUU en el mundo, durante los últimos cuarenta años, junto a Henry Kissinger. El arrogante Brzezinski se ha declarado él mismo, varias veces, promotor de la “guerra” de Afganistán y padre fundador del fundamentalismo islámico de AlQaeda, organización que ha tenido múltiples denominaciones o marcas “blancas” en los últimos años (Ejército de Liberación de Kosovo, Grupo de Combate Islámico Libio, Ejército Libre de Siria, Estado Islámico de Irak y el Levante, AlQaeda para el Magreb, etc..).
La llamada guerra (agresión) de Yugoslavia que inició el complejo militar industrial de EEUU y la OTAN se hizo para, supuestamente, detener una guerra civil que estaba alcanzando dimensiones de “genocidio étnico”. Aspecto este último que fue impulsado convenientemente desde Europa y EEUU y que terminó, finalmente, por desmembrar Yugoslavia y convertirla en mini-Estados fácilmente maleables por países como Alemania, una de las principales instigadoras del artificial conflicto de los Balcanes. El episodio sangriento yugoslavo alcanzó unas cotas de desinformación y manipulación, por parte de los “media” occidentales, verdaderamente brutales, tanto como los “daños colaterales” (asesinatos deliberados) ocasionados por los aviones de la OTAN a los serbios, los demonizados por Occidente. El neohitlerianismo alemán de Helmut Kohl, henchido de gloria por la reciente anexión de la RDA, fue uno de los que más activamente trabajó para dinamitar Yugoslavia y convertir a sus Estados resultantes en marionetas de la OTAN.
La CIA y el servicio secreto alemán, BND, de preclaro pasado y presente nazi, organizaron la “ayuda” a los nacionalistas croatas, una suerte de “nuevos ustachi” (en el II Guerra Mundial, los ustachi croatas fueron las sanguinarias milicias que sirvieron de apoyo a los ejércitos de Hitler en Yugoslavia). Pero la financiación iba mucho más allá. Se necesitaban redes terroristas de corte “islámico” para potenciar el conflicto y provocar un artificial “caos étnico”. La CIA y el BND suministraron armamento a grupos terroristas como el UCK (Ejército de Liberación de Kosovo), un cártel de violentos mafiosos que traficaban con droga y eran especialistas en matanzas.
Se ha escrito largo y tendido sobre esta vergüenza yugoslava que perpetraron países con marchamo de “demócratas” pero con un alto perfil de genocidas. Desde la disidencia informativa (Michel Collon) se han desmontado todos los bulos que propagaron los lacayos mediáticos del capital financiero, quienes trataron de demonizar al máximo al presidente yugoslavo, el nacionalista Slobodan Milosevic, retratándolo como un nuevo Hitler, como autor de una limpieza “étnica” que fue promovida precisamente por los mismos que gestaron el drama yugoslavo. Los terroristas de la OTAN dejaron en Yugoslavia, con sus bombas y sus ejércitos mercenarios radicales-islámicos un reguero de muerte, destrucción, violaciones masivas, decapitaciones, masacres e innumerables crímenes de guerra, además de un cúmulo de incontables falsedades mediáticas. Esta, y no otra, fue la “intervención militar humanitaria” en Yugoslavia por parte de dos probados criminales de guerra, Bill Clinton, como presidente “usaco” y Javier Solana, como secretario general de la Alianza Atlántica.

jueves, 4 de septiembre de 2014

Con Netanyahu Israel se parece al Estado Islámico



La política educativa del Gobierno actual de Israel sitúa a ese país en la misma línea que Estado Islámico, el grupo extremista cuyos abominables crímenes e intolerancia aterrorizan no solo a Oriente Medio, sino a todo el planeta.


"Por supuesto, el Estado judío del primer ministro Benjamín Netanyahu no es igual que el Estado Islámico, pero hay una conexión entre ellos, y eso tiene efectos concretos", opina el analista. Si se dieran ciertas condiciones se podría organizar una "alianza regional contra el racismo mesiánico", pero Israel, con su distanciamiento de la cultura y la ciencia contemporánea, es incapaz de dar este paso.

Es más, según Rachlevsky, Israel "sacrifica, en el gueto educativo racista, no solo las almas de sus niños, sino también la capacidad de ser un actor influyente en la región". Si, en cambio, fuera ese tipo de actor, Tel Aviv podría "adoptar un papel estabilizador contra los extremistas".

En el país hay distintos tipos de escuelas secundarias, admite el columnista. Pero aproximadamente la mitad de los alumnos hebreos descubren el mundo a partir de las ideas de Talmud, como la que reza: "Vosotros sois el pueblo elegido, mientras que el resto de las naciones del mundo ni merecen llamarse personas".

La otra mitad de los estudiantes se gradúa sin conocer las ideas de Spinoza, Kant, Platón, Freud, Marx, Buda, Jesús, Mahoma, Einstein, Zhuangzi o Rousseau. La intransigencia de la política educativa deja fuera de los programas escolares el estudio de la herencia metafísica y científica de estas destacadas personalidades.

Para el próximo año es preciso organizar un nuevo sistema escolar fundamentado en la educación científica humanista que permita entrar en el mundo de la cultura y la investigación para evitar que los judíos degraden al nivel de Holocausto, sugiere el columnista. "La alternativa –insiste– es vivir en el mundo del Estado Islámico".



funte: http://actualidad.rt.com

miércoles, 3 de septiembre de 2014

Otra estrategia de la judiada internacional

Siria fue uno de los Estados mas avanzados y seculares en todo el Medio Oriente, como lo fue Irak, en ambas naciones habían florecientes comunidades cristianas, educación de las mujeres en las universidades, hasta que el derrocamiento de Saddam Hussein y la expulsión de cientos de miles de cristianos iraquíes en Siria. Ahora la población cristiana combinada de las dos naciones está en peligro de genocidio por los asesinos en masa, mientras que el mundo quiere poner fin a la masacre, los israelíes y sus cohortes de sionistas desean que el asesinato en masa de inocentes debe seguir y seguir!. Simplemente no hay otra razón para armar y abastecer a los "rebeldes" en cualquier parte del mundo, todo lo que va a pasar es que el derramamiento de sangre, el sufrimiento y la miseria de millones de personas inocentes continuará e incluso se ampliarán.
Sin embargo, este derramamiento de sangre y sufrimiento prolongado es exactamente lo que los supremacistas judíos quieren, forma una parte intrínseca de su odio atávico de todos los gentiles. Mientras los supremacistas judíos puede instigar a la violencia y la desestabilización de otras naciones, menos tiempo tendra el mundo para centrarse en sus propias actividades. Esta "estrategia" consiste en crear la discordia y la desunión, por lo que se desvía la atención de las actividades de la supremacía judía. Esto no es política es una farsa y asi fue como lo demostró recientemente declarada abiertamente por el primer ministro y criminal israelí Benjamin Netanyahu en la televisión estadounidense, particularmente en referencia a Siria e Irak.
En el programa de NBC "Meet the Press", Netanyhau expuso la estrategia de la siguiente manera:
Lo que estamos viendo en el Medio Oriente hoy en Irak y en Siria es la cruda odio entre los chiítas radicales  en este caso dirigido por Irán  y sunitas radicales liderados por al-Qaeda e ISIS y otros, 
Ahora son enemigos de los Estados Unidos, y cuando sus enemigos están luchando entre sí, no se fortalecen sino que se debilitan dijo el manipulador Netanyahu.
El  miserable continuo  ladrando  lo siguiente:
Creo que hay dos acciones que tomar: uno es para tomar las acciones que considere necesarias para hacer frente a esta toma de posesión ISIS de Irak, y el segundo es NO permitir que Irán domine Irak la forma en que dominó el Líbano y Siria.

Esta estrategia explica por qué Obama ahora busca aumentar la ayuda a los "rebeldes sirios" a pesar de que este es abiertamente contra los intereses estadounidenses. La razón por qué Estados Unidos apoya a los invasores de Al Qaeda es simplemente porque Israel quería ver el Estado, anti-sionista de Siria destruida.

¿Por qué apoyar a terroristas de y los asesinos en masa, la respuesta es muy, muy simple: Porque la política estadounidense y los medios de comunicación está completamente dominado por los radicales judíos que lo único que se preocupan es por los intereses de Israel. La realidad es como se ha demostrado incluso por unas elecciones reciente en Siria, reconocido por los observadores como libres y justas, a pesar de la violencia en ese país, vio como el presidente Bashar Al-Assad ganaba casi con el 90 por ciento de los votos, quiere decir que la gran mayoría del pueblo sirio apoya al gobierno actual.

Tanto la ideología de los terroristas como la del sionismo están basadas en una mala interpretacion de la religión, bajo el criterio de que el fin justifica cualquier tipo de medio.
Sin embargo la gran diferencia está en cómo los medios manipulan los hechos ante el mundo. Los crímenes de unos son contados con todo lujo de detalles por todos medios del mundo, pero en cambio los del sionismo son practicamente silenciados e incluso consentido y por lo tanto justificados.

martes, 2 de septiembre de 2014

Israel se alimenta de sangre

Somos testigos de un nuevo holocausto, ahora ya no contra los judíos, sino de estos contra la población palestina. ¡Y nadie hace nada por detenerlo! Incluso los ataques de los israelíes son ahora contra escuelas de la ONU y nadie mueve un dedo.
Deberíamos decir que sí mueven muchas manos pero para acelerar la carnicería. Estados Unidos acaba de vender municiones y equipo militar a Israel por mil millones de dólares y por otra parte exige que se haga un alto a la guerra. ¡Qué hipócritas! Por un lado piden la paz y por otro venden armas para seguir matando inocentes. Más de mil 2000 muertos en Palestina y unos pocos, contados con los dedos, los soldados israelíes muertos. Y nadie hace nada por parar la matanza. Es inhumano lo que hacen los judíos, lanzan día y noche cohetes contra casas, hospitales, escuelas palestinas; no les importa que allí vivan niños inocentes, mujeres inocentes.
Y se lucen los judíos, mientras matan a cientos, ellos felices en la playa, en sus trabajos, en sus casas, porque cuentan con un escudo antimisiles que interceptan los cohetes que manda Hamas, el grupo palestino que  ellos  llaman  terroristas..Se han apropiado de territorio que no era de ellos, pero en este odio profundo entre ambos, no cabe duda que los judíos ganan por el poderío militar alcanzado y por EU que los apoya.
Los israelíes han atacado escuelas de la ONU, máxima representación de los países del mundo y nadie hace nada por detenerlos. Están enfurecidos, ya no escuchan ni ven, ni sienten compasión por nadie, la sangre quiere más sangre, beben y quieren más. No podemos taparnos los oídos a los lamentos de niños, hombres y mujeres que mueren asesinados por el odio. Pero en lugar de detenerlos, Estados Unidos los alienta con más equipo militar, porque lo único que les interesa es el dinero.

martes, 26 de agosto de 2014

John Kaminski - Israel Debe Ser Destruído

Tal como un perro rabioso debe ser sacrificado.

Es difícil discutir con fanáticos religiosos que insisten en que éstos son los Tiempos del Final.
A fin de sobrevivir, Estados Unidos debe sacarse de encima a todos los judíos. Es demasiado tarde para salvarnos de una catástrofe sin precedentes, por la simple razón de que la gente no ha logrado discernir el papel que han tenido los judíos en la demolición deliberada de la civilización humana. Debería ser el objetivo de los estadounidenses honestos que apoyan la causa de los asediados palestinos, hacer que los judíos que están en Estados Unidos se sientan tan incómodos como los israelíes lo han hecho con los residentes que viven en Gaza, o al menos con los que aún quedan vivos. Actualmente, lo contrario es lo verdadero, por cuanto los cobardes intimidados en todas partes muestran respeto hacia los siniestros carniceros kosher mientras el Estado policiaco judío sigue oprimiendo la vida de los pueblos que piensan libremente en todas partes. El Congreso estadounidense respalda unánimemente el genocidio de Israel en Gaza. Cualquiera sea el destino que le acontezca a Israel y a los judíos por su indiferencia salvaje frente al sufrimiento de otros, algo similar le espera a los estadounidenses cuando ellos ya no tengan el poder de arruinar las vidas de la gente con sus maravillas tecnológicas y sus persuasivos engaños financieros.


Antes de eso, sin embargo, los estadounidenses indudablemente se habrán destruído a sí mismos por su inquebrantable preferencia de comodidades para criaturas obscenas por sobre las prácticas de vida saludables y sensibles, mientras los judíos han convertido a la mayor parte de los llamados adultos en Estados Unidos en adictos al sexo confundidos por las drogas, y a sus hijos en androides electrónicos que deliberadamente ignoran su propio bienestar y que están siendo ahora enseñados en sus propios pervertidos sistemas escolares públicos para convertirse en homosexuales analfabetos. Mientras los monstruos kosher que gobiernan crean distracciones interminables para quitar el foco del mundo de sus persistentes ejecuciones de palestinos indefensos, y siguen mintiendo sobre su estatus de víctimas de los misiles de Hamás que nunca parecen herir a nadie, los sonámbulos estadounidenses siguen ignorando los acontecimientos que tienen una relación directa con su futuro impreciso.


Ahora mismo la tarea Nº 1 de cada uno en el mundo es la desintoxicación de sus gobiernos del abrazo fatal de los financieros judíos, quienes garantizan que sus bienes serán robados y vendidos a empresarios criminales que han adoptado el método judío de la depredación financiera.


Es el motivo de la ganancia el que ha destruído el planeta, como lo vemos tan patéticamente cuando los políticos estadounidenses respaldan el asesinato de masas israelí como si fuera una conducta típicamente normal.


Los titiriteros judíos han confundido tanto a los estadounidenses que éstos pueden aclamar la destrucción de la gente en Gaza como un mal necesario y aceptar la importación de pandillas desde América Central como una buena acción humanitaria, aun cuando aquella cínica maniobra ponga el clavo final sobre el ataúd de la estructura social estadounidense que se está desintegrando.


Estamos encaminados hacia una sociedad de esclavos —o ya estamos allí— en la que los despiadados judíos controlan cada aspecto de nuestra existencia, y han regimentado a todos nosotros en una prisión que cumple con sus propios deseos, para ser exterminados, o si somos extremadamente afortunados, para ser seleccionados para servirlos como esclavos mientras exhibimos el comportamiento servil apropiado. Sólo pregunte a cualquier periodista que haya intentado hablar sobre la amenaza judía. A lo largo del siglo XX, los judíos han manipulado la realidad mediante su control del dinero y de los medios informativos. Los judíos provocaron ambas Guerras Mundiales por medio de su control de políticos corruptos. Incluso hoy, el mundo entero sabe que los judíos diseñaron y supervisaron la destrucción de las Torres Gemelas, pero el sistema político estadounidense y la realidad pública permanecen tan dominados por los judíos que cada congresista debe fingir que criminales musulmanes fueron responsables del 11-S y aplaudir la bárbara conducta de Israel cuando sus títeres estadounidenses hacen el trabajo sucio y desestabilizan país tras país en nombre de sus demenciales amos talmúdicos.


El sistema educativo estadounidense, a punto de descender hacia un nuevo fondo en materia de adoctrinamiento político y temas falsificados, permanece asfixiado por los judíos, que procuran crear esclavos dóciles que ya no puedan pensar por sí mismos. El éxito de su misión queda evidenciado cuando notamos que la gente ya no se preocupa por los acontecimientos políticos por cuanto ellos están en busca de sus pasatiempos sin sentido que los llevan más lejos de la realidad cada día que pasa.


Los peligros medioambientales que han sido deliberadamente creados por científicos judíos, principalmente la energía nuclear y el control climatológico, junto con el sabotaje judío de la profesión médica que ha llevado a la creación de enfermedades cada vez más peligrosas, ahora prometen crear un medioambiente donde nadie sobrevivirá a menos que tenga derecho a estar cerca de las "curas" judías que serán dispensadas únicamente a los apropiadamente adoctrinados.


Ya ocurre así con las escuelas que exigen que los estudiantes estén correctamente vacunados antes de que se les permita ingerir la información envenenada y la falsa realidad que los educadores judíos exigen que trague un pueblo idiotizado que ya no puede distinguir entre la verdad y la ficción.


El influjo de incultos inmigrantes desde países desfavorecidos tiene el efecto de acelerar el descenso del nivel general de inteligencia dentro de Estados Unidos, lo que es más conveniente para esclavos que hacen el trabajo servil que para la gente imaginativa que trata de mejorar sus vidas. La producción y la distribución de enfermedades exóticamente diseñadas como el virus Ébola son seguramente el mecanismo de eliminación demográfica que los judíos han estado procurando durante mucho tiempo para reducir la población mundial a una cantidad mucho más pequeña que ellos puedan controlar totalmente.


Sea como fuere, bajo ninguna circunstancia acepte usted ninguna vacuna artificial apresuradamente tramada para protegerlo del Ébola, una amenaza que puede ser o no verdadera. Pero considerando la gente que ha promovido esta pandemia y que supuestamente está creando la protección para ello, es una apuesta segura que el remedio será peor que la enfermedad.


A menos que seamos capaces de evitar el control judío de nuestras vidas, y a menos que seamos capaces de destruír aquella máquina de guerra demente conocida como Israel, nuestras vidas han terminado, y el planeta Tierra está perdido en manos de la locura de creer que nosotros podemos abusar y explotar a nuestros congéneres humanos como si ello fuera la mejor expresión de la civilización humana.


Ésta es la maldición judía que nosotros debemos evitar y borrar si vamos a abrigar siquiera la esperanza de convertirnos en seres humanos totalmente funcionales, con la esperanza y la compasión como nuestros instintos guiadores.

martes, 19 de agosto de 2014

La vuelta de Orwell..la guerra contra la verdad



Las advertencias de Orwell sobre el futuro se presentaron como una obra perteneciente a un periodo remoto e inofensivo. Parecía como si Edward Snowden nunca hubiera hecho públicas sus revelaciones, el Gran Hermano no fuera hoy un espía digital y el propio Orwell nunca hubiera dicho aquello de «para dejarse corromper por el totalitarismo no hace falta vivir en un país totalitario».
Orwell


Cuando las sociedades avanzadas se despolitizan, los cambios se producen de forma tan sutil como espectacular. En el discurso del día a día, el lenguaje político está invertido, tal y como Orwell profetizó en 1984, la democracia es ahora un artefacto retórico, la paz es una guerra perpetua, global significa imperial. El concepto de reforma, que una vez resultó esperanzador, hoy equivale a regresión e incluso destrucción, la austeridad es la imposición del capitalismo extremo a los pobres y la concesión del socialismo a los ricos: un sistema bajo el cual la mayoría está al servicio de las deudas de unos pocos.

En las artes, la hostilidad a la verdad política se ha convertido en un artículo de fe burguesa. Un titular del diario Observerprefigura «El periodo rojo de Picasso y por qué los políticos no hacen buen arte». Cabe mencionar que este titular se publicó en un periódico que saludaba el baño de sangre en Iraq a modo de cruzada liberal. La incesante oposición de Picasso al fascismo se contempla como una nota a pie de página, de igual forma que el radicalismo de Orwell ha desaparecido del premio que se apropió de su nombre.

Hace unos pocos años, Terry Eagleton, entonces profesor de literatura inglesa en la Universidad de Manchester, consideró que «por primera vez desde hace dos siglos no hay poeta, dramaturgo o novelista británico que esté preparado para cuestionar los fundamentos del estilo de vida occidental». Ya no se escriben discursos como los de Shelley a los pobres, sueños utópicos como los de Blake, condenas como las de Byron a la corrupción de la clase gobernante, ni hay un Tomas Carlyle o un John Ruskin que descubran los desastres morales del capitalismo. Ni William Morris, Oscar Wilde, HG Wells o George Bernard Shaw conocen equivalentes hoy. Harold Pinter fue el último en alzar su voz. Entre las insistentes voces del feminismo, ninguna hace eco a Virginia Woolf, quien describió extensamente «el arte de dominar a los demás... de gobernar, matar o adquirir tierras y capital».

En el Teatro Nacional, una obra nueva, Gran Bretaña, propone una sátira sobre el escándalo de las intervenciones telefónicas por el que varios periosdistas han sido juzgados y condenados, incluyendo a un antiguo editor del periódico News of the Worldde Rupert Murdoch. Descrita como «una comedia con colmillos afilados [que] pone a toda la incestuosa cultura [mediática] en el banquillo de los acusados y la somete a un ridículo despiadado», el punto de mira de la obra está puesto en los «agraciados y divertidos» personajes de los tabloides británicos. Todo ello está muy bien y resulta familiar. Pero, ¿cuál de los medios que no son tabloides y se consideran respetables y creíbles no sirve a la función paralela de brazo del estado y de los poderes corporativos, tal y como ocurre con la promoción de guerras ilegales?

Tony Blair, asesino como tantos otros líderes

Las indagaciones de Leveson en torno a las intervenciones telefónicas mostraron lo que era inmencionable. Tony Blair se encontraba declarando, protestando ante su señoría por el acoso del tabloide a su mujer, cuando una voz lo interrumpió desde la galería . David Lawley-Wakelin, un conocido director de cine, exigía el arresto de Blair y su enjuiciamiento por ser culpable de numerosos crímenes de guerra. Hubo un espacioso silencio: la conmoción que siempre produce la verdad. Lord Leveson dio un salto sobre sus pies, ordenó que se expulsara al divulgador de verdades y pidió disculpas al criminal de guerra. Lawley-Wakelin fue enjuiciado y Blair salió en libertad.

Los cómplices de Blair son su invariable respetabilidad. Cuando la presentadora de la BBC Kirsty Wark lo entrevistó en el décimo aniversario de su invasión a Iraq, le obsequió con un momento con el que jamás podía haber soñado: le permitió mostrarse agonizante por la «difícil» decisión en torno a Irak, en vez de pedirle cuentas por el épico crimen. Me recordó al desfile de periodistas de la BBC, quienes en 2003 declararon que Blair podía sentirse «libre de culpa» y consiguientemente se emitió la serie «seminal» de la BBC, The Blair Years, para la que eligieron a David Aaronovitch como guionista, presentador y entrevistador. Aaronovitch, lacayo de Murdoch, elogió con pericia la campaña de ataques militares a Irak, Libia y Siria.

Desde la invasión de Irak - ejemplo de agresión no provocada que el fiscal de Nuremberg Robert Jackson denominó «el crimen internacional supremo, que se ha distinguido de otros crímenes de guerra únicamente por contener en sí mismo el mal acumulado de la totalidad» - a Blair y a su portavoz y principal cómplice, Alastair Campbell, les concedieron un espacio generoso en el periódico Guardian para restablecer su reputación. Descrito como la «estrella» del Partido Laborista, Campbell se ha granjeado la simpatía de los lectores por su depresión y ha expuesto sus intereses, aunque no su reciente nombramiento como consejero de Tony Blair, sobre la tiranía militar de Egipto.

Al tiempo que Irak se desmembra a causa de la invasión Blair/Bush, un titular de Guardian reza: «Fue correcto derrocar a Saddam, pero nos hemos retirado demasiado pronto». Este coincidió con otro prominente artículo del 13 de junio, escrito por un antiguo funcionario de Blair, John McTernan, quien también sirvió al nuevo dictador de Irak designado por la CIA Iyad Allawi. En su llamamiento a reiterar la invasión del país que su antiguo maestro ayudó a destruir, no hizo referencia alguna a las muertes de al menos 700.000 personas, la huida de cuatro millones de refugiados y una revuelta sectaria en un país que antes se jactaba de su tolerancia comunitaria.

«Blair personifica la corrupción y la guerra», escribió el columnista radical del Guardian Seumas Milne en un vehemente artículo del 3 de julio. Esto, en la profesión, se conoce como «equilibrio». Al día siguiente, el periódico publicó el anuncio de un bombardero furtivo estadounidense a página completa. Sobre la amenazante imagen del bombardero se leían las palabras: «F-35. El GRAN de Bretaña». Esta otra personificación de «la corrupción y la guerra» costará a los contribuyentes británicos 1.300 millones de libras, con el lastre adicional de que los predecesores de este modelo F han masacrado a miles de personas en el tercer mundo.

En un pueblecito de Afganistán, habitado por los más pobres de los pobres, grabé a Orifa, arrodillada frente a las tumbas de su marido, Gul Ahmed, un tejedor de alfombras, otros siete miembros de su familia, entre ellos seis niños, y dos niños que fueron asesinados en la casa vecina. Una bomba de «precisión» de 500 libras cayó directamente sobre su casita de barro, piedra y paja, dejando un cráter de 15 metros de ancho. Lockheed Martin, el fabricante del avión, obtuvo un puesto de honor en el anuncio del Guardian.

La anterior secretaria de estado y aspirante a presidente de los EEUU, Hilary Clinton, apareció hace poco en el programaWomen´s Hour de la BBC. La presentadora, Jenni Murray, introdujo a Clinton como el paradigma del éxito femenino. No recordó a sus oyentes la obscenidad proferida por Clinton de que Afganistán fue invadida para «liberar» a mujerescomo Orifa. No preguntó a Clinton sobre la campaña de terror de su administración en la que se emplearon aviones no tripulados para masacrar a mujeres, hombres y niños. No se mencionó la amenaza de Clinton de «eliminar» a Irán en su campaña por ser la primera mujer presidente, ni tampoco su apoyo a la vigilancia masiva ilegal o a la búsqueda de delatores.

Sí le hizo, sin embargo, una pregunta comprometedora. ¿Había perdonado Clinton a Monica Lewinski por la aventura con su marido? «El perdón es una elección», dijo Clinton, «para mí fue, absolutamente, la elección adecuada». Esto me recordó a los años 90 y la perpetua obsesión por el «escándalo» Lewinsky. El presindente Bill Clinton se encontraba entonces invadiendo Haití y bombardeando los Balcanes, África e Irak. También se dedicaba a destruir vidas de niños iraquíes; Unicef informó de la muerte de medio millón de menores de cinco años, como resultado del embargo impuesto por EEUU y Gran Bretaña.

Los niños eran los nadies mediáticos, de la misma manera que las víctimas de las invasiones que apoyó y promovió Hilary Clinton - Afganistán, Irak, Yemen, Somalía - son nadies mediáticos. Murray no los mencionó. La página web de la BBC muestra una fotografía de ella junto a su distinguida invitada, en la que ambas aparecen radiantes.

En política, como en periodismo y en arte, parece que la discrepancia que antes el «público» toleraba se ha revertido y convertido en disidencia: una clandestinidad metafórica. Cuando comencé mi carrera en Fleet Street de la Gran Bretaña de los años 60, la crítica del poder occidental como fuerza rapaz era aceptable. Se podían leer los celebrados informes de James Cameron sobre la explosión de la bomba de hidrógeno en Bikini Atoll, la atroz guerra de Korea y los bombardeos estadounidenses de Vietnam del Norte. El gran espejismo de hoy es el de pertenecer a una era de la información cuando, en realidad, vivimos en una era mediática en la que la incesante propaganda corporativa resulta insidiosa, contagiosa, eficaz y liberal.

En su ensayo de 1859 Sobre la Libertad, al cual los liberales modernos rinden homenaje, John Stuart Mill escribió: «El despotismo es una forma legítima de gobierno cuando se lidia con bárbaros, siempre que su fin sea una mejora de las condiciones y los medios se justifiquen haciendo efectivo tal fin». «Bárbaros» eran amplios sectores de la humanidad de quienes se requería una «obediencia implícita». «Es un mito afable y conveniente que los liberales se consideren pacificadores y los conservadores belicistas», escribió el historiador Hywel Williams en el 2001, «pero el imperialismo de la mecánica liberal puede resultar más peligroso dada su naturaleza no concluyente, su convicción de que representa una forma de vida superior». Él tenía en mente un discurso de Blair en el que el entonces primer ministro prometió«reordenar el mundo que nos rodea» según sus propios «valores morales».

Richard Falk, respetada autoridad en derecho internacional y Relator Especial de la ONU en Palestina, lo describió una vez como una «pantalla moral/legal unidireccional y santurrona [con] imágenes positivas de los valores e inocencia occidentales presentados como gravemente amenazados, justificando así una campaña de violencia política sin restricción». Está «tan ampliamente asumida que se ha vuelto virtualmente inamovible».

La tenacidad y el clientelismo premian a los guardianes. En la Radio 4 de la BBC, Razia Iqbal entrevistó a Toni Morrison, la premio Nobel Afro-Americana. Morrison se preguntaba por qué tantas personas estaban tan «enfadadas» con Barack Obama, pues era «guay» y deseaba construir «una economía y un sistema sanitario sólidos». Morrison se enorgullecía de haber hablado por teléfono con su héroe, el cual había leído uno de sus libros, y la había invitado a su inauguración.

Ni ella ni su entrevistador mencionaron las siete guerras perpetradas por Obama, incluyendo su campaña de terror con aviones no tripulados, por la cual familias enteras, sus rescatadores y deudos fueron asesinados. Lo que parecía importar de verdad era que un hombre de color con un «discurso muy refinado» había conseguido alcanzar las imponentes alturas del poder. En Los condenados de la Tierra, Frantz Fanon escribió que la «misión histórica» de los colonizados era servir como «línea de transmisión» de los que gobernaban y oprimían. En la era moderna, el uso de la diferencia étnica en los sistemas de poder y propaganda occidentales se contempla como un elemento esencial. Obama parece ser la encarnación de este elemento, aunque el gabinete de George W. Bush - su camarilla belicista - fue el más multiracial en la historia de la presidencia.

Cuando la ciudad iraquí de Mosul cayó bajo el mando de los yihadistas de ISIS, Obama dijo que «el pueblo americano ha hecho grandes inversiones y sacrificios para conceder a los iraquíes la oportunidad de trazar un destino mejor». ¿No es «guay» esa mentira? Qué discurso tan «refinado» dio Obama en la academia militar de West Point del 28 de mayo. En su exposición del «estado del mundo» en la ceremonia de graduación de los que «asumirán el liderazgo de América» a lo largo y ancho del mundo, Obama dijo que «los Estados Unidos emplearán la fuerza militar, de forma unilateral si es necesario, cuando nuestros principales intereses así lo exijan. La opinión internacional nos importa, pero América nunca pedirá permiso...»



Comentario: Eso nos recuerda las palabras infames de otro líder psicopático: Netanyahu aunque este último ni siquiera se autocensura ni pretende que la opinión internacional le importe: Netanyahu pillado en grabación confiesa cómo manipula a EE.UU. y quiere hacer sufrir a los palestinos


Repudiando el derecho internacional y los derechos de las naciones independientes, el presidente de los Estados Unidos reivindica una divinidad basada en el poder de su «indispensable nación». Es el consabido mensaje de la impunidad imperial, que pese a todo resulta siempre animoso. Evocando el resurgimiento del fascismo en 1930, Obama dijo: «Creo en la excepcionalidad americana con cada fibra de mi ser». El historiador Norman Pollack escribió: «Para los militaristas, substitúyase la aparentemente más inocua militarización de la cultura total. Para el grandilocuente líder, tendremos al reformista frustrado, trabajando despreocupadamente, planeando y llevando a cabo asesinatos y sonriendo todo el tiempo».

En febrero, los EEUU organizaron uno de sus golpes de estado «coloristas» contra el gobierno legítimo de Ucrania, explotando las protestas genuinas contra la corrupción en Kiev. La secretaria de estado de Obama Victoria Nuland escogió personalmente al líder del «gobierno interino». Lo apodó «Yats». Fuente: 
johnpilger.com/Rebelión